Wednesday, February 1, 2012

Paulo Coelho es malo, lo sabía

Recuerdo cuando leí el famoso libro "El Alquimista" de Coelho. Fue el primero y el último libro que leí de ese autor. Me pareció tan malo que hasta sentí lástima por el tiempo que desperdicié leyéndolo.

Ahora me topo con un artículo en El Malpensante, que examina las causas principales del éxito de un escritor tan simple y de mal gusto.

Mucha gente concuerda con la razón obvia por la cual sus libros se venden:

Si Coelho vende por sí solo más libros que todos los demás escritores brasileños juntos, esto se debe precisamente a que sus libros son tontos y elementales. Si fueran libros profundos, complejos literariamente, con ideas serias y bien elaboradas, el público no los compraría porque las masas tienden a ser incultas y a tener muy mal gusto.

Otro factor que asegura que las masas disfruten sus relatos:

Para empezar, los libros de Coelho explotan hábilmente un universal humano: nuestra fascinación por los poderes de adivinación y conocimiento sobrenaturales.

No olvidemos tampoco las "frases sabias" que aparecen de vez en cuando, esas que capturan la atención de todo lector iluso, haciéndole creer que son verdaderas.

“Cuando deseas alguna cosa, todo el Universo conspira para que puedas realizarla”; “La vida quiere que tú vivas tu Leyenda Personal”; “Todo es una sola cosa”; “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”; “Dios escribió en el mundo el camino que cada hombre debe seguir: sólo hay que leer lo que Él escribió para ti”; “Cualquier cosa en la faz de la tierra puede contar la historia de todas las cosas”

Y el broche de oro, para asegurarse que hasta el más incauto crea que está leyendo algo moralmente bien fundamentado y a prueba de crítica: pequeñas dosis de religión.

Hay un ingrediente adicional que hace más eficaz el recurso al pensamiento esotérico. Para volverlo doctrinalmente inofensivo, para despojarlo de todo peligro satánico, Coelho lo combina con dosis adecuadas de cristianimo tradicional: citas de la Biblia, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús, rezos del Padrenuestro... El público mayoritario no se siente en pecado porque lee herejías, y el narrador, al tiempo que se hace pasar por alguien dotado de poderes paranormales (capaz incluso de telepatía), deja saber que él es también un buen cristiano, a pesar de sus coqueteos con la magia.

Me da gusto no ser el único que tiene una opinión desfavorable en contra de este escritor comercial.

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