Friday, January 27, 2012

Debate: is there evidence for God? y lo mío que nadie toca

El debate sobre la evidencia en favor de un dios es un diálogo interminable. El hecho de que el humano haya creado la religión es uno de los eventos históricos que no dejan de maravillarme. Es para ponerlo junto con la invención del lenguaje, la rueda o el descubrimiento del fuego.

Vía Why Evolution Is True, encontré un show británico en donde un grupo de ateos y religiosos debaten sobre el tema "Is there evidence for God?". Es un intercambio muy dinámico. Lo que salta inmediatamente a la vista es que el lado ateo es consistente en sus afirmaciones. Cada quien expresa las misma ideas en sus propias palabras. Mientras que en el lado creyente, cada quien tiene clara la idea de su propia creencia, que no necesariamente es lo mismo que cree la persona sentada a la par.

El argumento clásico en favor de un dios es el típico god of the gaps o dios de los vacíos. Allí donde no existe explicación alguna es el lugar en donde un dios se hace necesario. Los creyentes tenían representantes de las tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, judaísmo e islam. Después de unas cuantas intervenciones, era tan claro que cada quien creía en un dios diferente. Así como estaba el pastor que dijo que enfermedades como la leucemia son el producto del pecado de la humanidad, también estaba el cura quien creía que dios no interviene en la vida de las personas. No digamos el ex convicto a quien dios le habló en prisión y cambió su vida. Este último es el ejemplo de lo que el humano común representa. El clímax de su intervención sucede cuando él dice que su experiencia es única y exclusiva de su persona. Que absolutamente nadie le puede llegar a decir que lo que experimentó no es verdad y mucho menos una alucinación.

Es allí en donde la naturaleza y necesidad de la creencia muestran su rostro. En el fondo, lo que todo humano quiere es poseer algo que sea inalienable e intocable. Algo absolutamente inmune a la destrucción. Algo inmutable. Que esté siempre en los momentos en que sienta que el suelo se abre por debajo. Una luz que muestre el camino. Algo a qué aferrarse para no sentirse aplastado por las experiencias abrumadoras a las que se ve inevitablemente expuesto como ser viviente en un mundo hostil, donde la competencia y la calamidad es parte del proceso que ha traído al humano hasta este punto en la historia.

Nada en la naturaleza es totalmente inmutable e indestructible. Excepto, claro, algo inventado con esas características. Para muchos humanos, esa idea está anclada en la existencia de un dios. Para otros esa idea existe en la consistencia y coherencia que provee un conjunto de conocimientos ---que aún estando lejos de ser completo--- tiene el poder de explicar todos los fenómenos que suceden a nuestro alrededor. No tengo reparo en decir que me siento orgulloso de pertenecer a este segundo grupo. En donde la existencia de un dios es simplemente innecesaria y por lo menos estamos de acuerdo en una visión naturalista de la realidad.

Al final de cuentas, el lado creyente no tenía más que la experiencia personal subjetiva que les hacía sentir la existencia de un ser superior: ese algo personal que nadie puede tocar, que nadie les puede quitar. Eso es precisamente a lo que cualquier ser humano puede acceder sin necesidad de conocimiento ni educación. No es de extrañarse que sea una cualidad seleccionada y moldeada por la misma evolución. Después de todo, esa noción del ser superior es lo que hace que muchas personas puedan sobreponerse a las tragedias más duras.

Me recuerdo de las palabras de Cicerón, quien ya en aquel entonces hablaba de las causas naturales de todo fenómeno:

Whatever comes into existence, of whatever kind, must needs find its cause in nature; and hence, even though it may be contrary to experience, it cannot be contrary to nature. Therefore, explore the cause, if you can, of every strange thing that the excites your astonishment.

If you do not find the cause be assured, nevertheless, that nothing could have happened without a cause, and employ the principles of natural philosophy to banish the fear which the novelty of the apparition may have occasioned. Then no earthquake or opening of the heavens, no showers of stones or blood, no shooting stars, or comets, will fill you with alarm.

Y ésa ---la idea de orden y armonía en la naturaleza misma--- es mi bastión de inspiración, fuente inagotable de admiración y causa constante de pensamiento y reflexión.

El debate lo pueden ver en youtube.

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